miércoles, 23 de febrero de 2011

De los últimos días y un poco mas…(UPDATED)

Ando bien ocupadita por estos días, y para colmo un apagón electrónico dejo mi laptop quejumbrosa y a la familia sin manos…y por eso a pesar de conectarme en algún momento, leer sus Blogs y comentarios no he podido ni dejarles nada ni responderles aquí. Pero en los próximos días tendré más tiempo. Hace más de una semana quería dejarles esta noticia, no puedo pasar por alto esta alegría. Ahora mismo opinar sobre este tema lleva muchas reflexiones y sé que es muy polémico, pero al menos, siento la satisfacción de que últimamente las voces de los cubanos que piden un cambio pacífico y luchan de la única manera que pueden comienzan a ser escuchadas por todo el mundo.
Gracias a todos ustedes también.

El Dr Oscar Elias Biscet ha sido nominado para el Premio Nobel de la Paz.
(La nota tomada de Diario de Cuba)

La nominación tiene el respaldo del primer ministro húngaro, miembros del Parlamento de Canadá, el Congreso de EE UU y la Cámara de los Lores británica.
El prisionero de conciencia cubano Oscar Elías Biscet ha sido propuesto para el Premio Nobel de la Paz, informó la organización de derechos humanos Freedom Now, con sede en Washington.
La nominación está apoyada por el primer ministro de Hungría, Viktor Orban, miembros del Parlamento de Canadá, del Congreso de Estados Unidos, el Parlamento Europeo, y la Cámara de los Lores británica, indicó Freedom Now en su sitio en internet."El Dr. Biscet es un hombre de coraje y dignidad", dijo Orban en una carta a Thorbjorn Jagland, presidente del Comité del Premio Nobel de la Paz en Noruega.
El primer ministro húngaro pidió que el Comité considere la "lucha incesante y abnegada por los derechos humanos universales y la libertad" del preso político cubano.
Biscet, médico de profesión y presidente de la opositora Fundación Lawton de Derechos Humanos, fue condenado a 25 años de cárcel en la primavera de 2003. Está confinado en la prisión habanera Combinado del Este y es uno de los miembros del Grupo de los 75 que se niega a aceptar el exilio como condición para ser excarcelado. La de Biscet "es una de las voces más relevantes y pacíficas que denuncian la continua violación de los derechos humanos en Cuba", afirmó el secretario general del Partido Popular Europeo (PPE) Antonio López-Istúriz."Su lucha por la libertad de expresión en Cuba ha sido reconocida internacionalmente desde hace muchos años. Por esta razón, recientemente he promovido el apoyo a su candidatura Premio Nobel también por el Parlamento Europeo", añadió el eurodiputado español. Por su parte, miembros de la Cámara de los Lores británica describieron a Biscet como un hombre que "se distingue por su extraordinaria visión, su coraje, liderazgo y dedicación a la no-violencia en la resistencia a violaciones de derechos humanos del gobierno cubano", según Freedom Now. En una carta a Jagland, 25 congresistas estadounidenses consideraron que adjudicar el Nobel de la Paz a Biscet "señalará el camino a seguir hacia un futuro constructivo para todo el pueblo de Cuba".

No puedo pasar por alto tampoco que hoy 22 de febrero se cumple un año de la muerte de Orlando Zapata Tamayo, el hombre que murió en huelga de hambre en defensa de los más esenciales derechos del hombre, de los presos de conciencia que malviven en las cárceles cubanas, y del pueblo en general. Muchos lo han pintado como un obrero revoltoso y delincuente. Quien no quiere ver la verdad no la verá nunca. Solo se necesitan deseos de buscar, de escuchar, de leer, de entender que si Orlando Zapata Tamayo no representara el ideal que es su empuje hoy para muchos cubanos de dentro y fuera de la isla, no estaría el gobierno impidiendo que se conmemorara este aniversario, ni golpearían como hacen a las mujeres que pacíficamente salen a las calles para rememorar su muerte.

Crece el control policial por aniversario de muerte de Zapata
 
Sólo pudo acompañar a Reyna Luisa Tamayo, Dama de Blanco, la madre de Orlando Zapata a su tumba en la ciudad de Banes, un grupo de 12 familiares. La Comisión Cubana de Derechos Humanos denuncia unas 46 detenciones temporales y 54 arrestos domiciliarios.

lunes, 7 de febrero de 2011

Febrero

Todo era diferente en el otro Febrero. No se nos impregnaba la sensación de hastío ni nuestros huesos vivían esta encajada conciencia. En aquel Febrero infantil las tardes eran menos sobrias y me dejabas aquella antigua grabadora Sanyo que papi siempre escondía en el closet, y me escurría hasta el rincón de nuestros avatares donde Picon desdecía traiciones y vociferaba que tenía más hambre que un cangrejo sin playa mientras yo arrebatada de alegría me disponía a escuchar mis favoritos: Sonia Silvestre… “la tarde está llorando y es por ti…”, Silvana Di Lorenzo “…me muero por estar contigo, me muero por volverte a ver…” y luego Nino Bravo… “y busqué entre tus cartas amarillas mil te quieros, mil caricias” y Los Fórmulas “suave que me estas matando, que estas acabando con mi amor”. Y la abuela de W. que me escuchaba desde el piso inferior mientras guindaba largas tendederas bajo techo “por si el sereno dura mucho” exclamaba “esa niña se va volver una vieja escuchando esas cantilenas”.
Este Febrero siempre es anémico y a veces hasta triste. Somos unos deslucidos galeotes que observan como estas infames escarchas me queman los marpacíficos y las palmeras con tan gélidos mimos. Tengo las historias de Febrero que no puedo contar, las que claveteé como lunares putrefactos debajo de mis hebras y las otras que tú siempre adivinaste. Tengo mitades de historias, el regreso de los campos y el cansancio, las mañanas de café con leche hirviendo y aquellos corduroys rosados que se te antojaban abrigos y que se plegaban sin amparo bajo la aguja de la SINGER despintada.
En Febrero te abandoné meciéndote en el sillón de la terraza después de estar a la espera, por minutos eternos, de que me regresaras la mirada. Todos los Febreros me quedé esperándote, pero me quedé esperándote un montón de tiempo y no pude avisarte. Porque ese mismo Febrero el abandono crispó en alegría. Yo no quería declararme este aviso de alboroto tan iracundo y ambiguo. En Febrero la vida finalmente sacudió el encuentro pero te dejé atrás sentada en el sillón de la terraza abanicando la perplejidad del futuro. Todos los Febreros que vinieron ni tú ni yo nos hallábamos. Estos días no ha salido el sol, nada ha sido diferente del gris y la escarcha. Todo lo daría otra vez por detenerme frente a ti mientras te meces en el descascarado sillón de hierro de la terraza pensando quién sabe qué. Pero esta vez no esperaría que me regresaras tu mirada, yo volvería a tu regazo y te daría un abrazo y otro y otro…


sábado, 5 de febrero de 2011

Un filme cubano en Sundance 2011

A finales de los años 90, cuando aún estaba físicamente insertada en el sistema laboral cubano mientras planeábamos la escapatoria, visité un país latinoamericano por unos días y regresé (regresé porque mi hijo no pudo ir conmigo) muy enferma con una tremenda neumonía. Como soy alérgica a la penicilina y mi país vegetaba en la eterna penuria que siempre ha vivido, la Doctora de la familia, nuestra querida Ana M. (que no lo es de mi familia, es la doctora de miles de familias a la redonda y a la que el gobierno ha entregado un pequeño apartamento colindante con un minúsculo consultorio para que atienda a todos a las horas señaladas y a la que a todos les dé la gana también) que no contaba con ningún otro antibiótico y reconociendo ya la realidad de mis pulmones me dijo que me fuera con mi tarjeta de embarque que se me había entregado en el aeropuerto al Instituto de Medicina Tropical (IPK- Instituto Pedro Kouri), uno de los baluartes médicos, de investigación y de reconocimiento internacional de la Revolución cubana (según ellos mismos, aunque creo fue fundado desde mucho antes por este insigne médico) que se ocupa entre otros de Epidemiología y Enfermedades transmisibles, y que allí me presentara en la posta de guardia (estaba todo controlado, cerrado y vigilado) diciendo que estaba enferma, que venía de un país latinoamericano y que no sabía que me pasaba, para ver si así lograba el mismo diagnóstico y la medicina que necesitaba.
Así sucedió todo, pero me facilitarían el medicamento in situs. Esa era la condición y sin opciones. Allí me re-diagnosticaron mi neumonía, me recetaron un antibiótico “céfalo…algo” y me explicó el médico muy calmadamente que la única disposición de camas que tenían era en un cuarto que compartiría con una muchacha de provincia a la que le investigaban su hígado, y que dicha habitación estaba en la sala X donde se encontraban los pacientes enfermos de SIDA. Quede aterrada.
Por aquel entonces enfermos de SIDA para mí era un perfil desconocido y por supuesto nada bueno. Para mi asombro aquel hospital era lindo, limpio, los elevadores funcionaban, teníamos salones con butacas cómodas, varios televisores, comedores arreglados, había agua, los inodoros funcionaban, se abrían grandes ventanales con luz, y todo estaba muy pulcro y los pacientes que encontré a mi llegada fueron amables, y sus rostros eran los rostros que vemos todos los días, de estudiantes universitarios, de gente trabajadora, de muchachas bonitas y engalanadas, de gente tan común y habitual como la únicas dos que no portábamos la enfermedad. Esa noche nos quedamos encerradas en la habitación aquella muchacha y yo hablando mucho hasta tarde en la noche, queríamos estar en vela, teníamos miedo. Cuando el sueño nos venció decidimos poner un sillón grande detrás de la puerta “por si acaso a alguno de ellos se les ocurre hacernos algo”. Una enfermera, a las cinco de la mañana, llegó con su carrito de operaciones de rutina (jeringas y etc.) para sacarnos sangre. La pobre mujer por poco se cae con tanto trabanco y se formó un escándalo inolvidable. Allí estuve seis días con sus noches, y a pesar de que aquella historia recorrió todo el hospital, conocí el rostro auténtico, sin que mediaran tabús ni prototipos, de gente linda y buena, gente triste y gente optimista, que nos abrieron su corazón, nos relataron momentos horribles, sus períodos más felices, el abandono o el apoyo, la incertidumbre, los hechos, las posibilidades, las estadisticas, las organizaciones, y el temor. Al salir de la institución y durante mucho tiempo recordé aquellos días como una de las mejores experiencias vividas. No pude tener mejor lección para mi arrogancia e ignorancia. Me devolví el corazón pesaroso y magullado, pues también conocí a un niño enfermo cuyos padres se habían infectado voluntariamente el virus. Una leyenda urbana de la cual alcancé a atisbar una ráfaga de dolor y penitencia. Me quedé preguntándome ¿por qué lo hicieron, qué querían lograr, que querían expresar, rebeldía, fortaleza, tormento? ¿Por qué querían morir? Ahora una película cubano-española "Boleto al Paraiso" nos trae el tema. No sé cuántos jóvenes cubanos hicieron esto, no sé si este largometraje, que compitió (y no ganó, pero que fue una de las 16 finalistas seleccionadas para la categoria entre 1,869 entradas) en el Festival de Cine de Sundance 2011 nos muestra estos mismos hechos en su real contexto. Inspirada en el libro Confesiones a un médico, de Jorge Pérez Ávila, un médico cubano, dedicado al estudio del VIH y la atención cercana al paciente, fiel seguidor del régimen y primer director del Sanatorio para enfermos del SIDA, “Los Cocos” de Santiago de las Vegas, en las afueras de La Habana.
Según el director de la película estaremos frente a una mezcla de realidad, testimonio, ficción y digo yo: consternación. Por supuesto la veré (durante muchos años conté esta historia que escuché en el hospital y mucha gente no me la creía) aunque aún no sé donde…


Ficha Técnica
Guión: Francisco García, Gerardo Chijona y Maykel Rodríguez
Dirección: Gerardo Chijona
Producción General: Camilo Vives, Antonio Hens, Isabel Prendes
Dirección de Fotografía: Raúl Pérez Ureta
Montaje o Edición: Miriam Talavera
Música Original: Edesio Alejandro
Dirección de Producción: Evelio Delgado
Argumento: Argumento: Francisco García y Gerardo Chijona
Dirección de Arte: Lorenzo Urbiztondo
Sonido Directo: Valeria Mancheva
Diseño Sonoro: Osmani Olivare
Directora Asistente: Tania Ceballos
INTÉRPRETES
Miriel Cejas   Héctor Medina
Dunia Matos  Saray Vargas
Fabián Matos  Ariadna Muñoz
Luis A. García  Jorge Perugorría
Blanca Rosa Blanco   Alberto Pujol
Laura de la Uz   Osvaldo Doimeadios
Rafael Lahera  Mario Limonta
Paula Alí  Samuel Claxton